Al enterarse de mi muerte tan trágica y desesperada, mamá estuvo al borde del colapso mental.
Día tras día, abrazaba la pañoleta de seda que le había mandado hacer, con lágrimas que no cesaban de caer.
Papá, aunque sufría, como hombre se contenía más.
Cuidaba de mamá en su estado de confusión mental, tratando de mantener unida a esta familia destrozada.
Luisa vino a hablar con mamá, contándole muchas cosas que antes ella nunca había tenido la paciencia de escuchar.
—¿Recuerdas cuando Mariana rec