Para celebrar el sexagésimo cumpleaños de la abuela, solo se invitó a familiares cercanos y amigos íntimos.
En el salón, papá y mamá no dejaban de buscarme entre la gente.
Incluso Diego estaba extrañado —Papá, mamá, ¿Mariana de verdad no vino? ¿No le habrá pasado algo?
Valentina le dio un manotazo —Deja de decir tonterías, Mariana ya es adulta, ¿qué le podría pasar?
Ese comentario pareció aliviar la preocupación de mis padres.
—Esa niña malcriada no viene y ahora los parientes y amigos van a cri