Capitulo 40. A puño limpio
—Te olvidaste del niño —El mayor da un paso hacia él.
—Y ella no dudo ni por un segundo en llamarte para que fueras a por él —Este se cruza de brazos.
—Cómo pudiste dejarla plantada, se trataba de su hijo, no de cualquier cosa. El chico estuvo solo por un buen rato en el colegio, Riley. ¿No te detuviste a pensar en eso?
—Se me olvido si, lo siento, no estoy acostumbrado a llevar una vida en la que deba estar al pendiente de la hora de salida de un niño.
Aquellas palabras exasperaron a Héctor, e