Punto de vista de Jorge
Se sentía como la calma antes de la tormenta. Javier había pasado el día con una maldita sonrisa de suficiencia en la cara, una que tenía ganas de sacarle a golpes, porque decir que me estaba sacando de quicio sería quedarse corto.
Para cuando terminé con el entrenamiento y las obligaciones de la manada, ya era casi el anochecer. No había estado en la Casa del Alfa en todo el día, medio esperando que los Arancea llegaran temprano, medio esperando toparme con Clío antes de