Puede que no hubiese sido yo quien provocó el ataque contra Josi, ni el que puso en riesgo a la manada, pero desaparecí de la vida de mi familia justo cuando estaban pasando por el infierno, cuando más me necesitaban.
La vergüenza me golpeó de lleno.
—Si lo hubiera sabido, yo… —alcancé a decir.
—¿Te habrías quedado? No me importa por qué mierda te largaste otra vez, pero escucha bien: si vuelves a poner a mi compañera en peligro, no me importa que seas su hermano, te voy a destruir —escupió Luca