Tomás
La vi yendo a la oficina del Sr. Joaquim. Todavía no me creo que estuviera pasando. Fui a la cocina a arreglarlo con Julio. ¡Seguro que le había dado la lengua a aquel viejo ridículo!
Entré en la cocina. Nada más entrar, le vi en el fregadero lavando los platos. Estaba diciendo algo. Seguro que murmuraba algo. Me acerqué a él, sintió mi presencia y se dio la vuelta.
- ¡Maldita sea, Tomas! ¡Por fin! Pensé que...
- Tenías que abrir esa bocaza, ¿no? - Le corté.
- ¿De qué está hablando? - G