El almuerzo se preparó en la veranda, y Karerina caminaba alrededor de la mesa asegurándose de que cada detalle fuera perfecto, su emoción visible mientras esperaba la llegada de su hijo.
Había tanto que decirle, y aún había más que ella quería saber, que necesitaba saber. Los signos de interrogación que flotaban en su mente pronto serían respondidos, y eso le dio una sensación de satisfacción inminente.
Jasha había estado fuera durante dos semanas en su luna de miel y no se habían hablado ni u