El señor Braulio seguía mirándome, se rascó el mentón sin apartar la vista de la mía. No sabía si contarle que venía de estar con su hija.
—¿Has visto a mi hija de nuevo?
Carajos, mentirle sería ser deshonesto, respiré profundo y afirmé.
—Vengo de estar con ella. Nos encontramos por casualidad en su campeonato de patinaje. Por cosas de la vida mi abogado, tenía a su hija en el mismo campeonato. Sé que acaba de conocer a mi madre y como verá nuestra vida no es normal, no con el hombre que tengo