Llegó el turno de Walter, se levantó nervioso y observó al hombre quien lo miraba fijamente, después de segundos contestó. “Soy Walter López, tengo siete años y vivo con mis… papas”. Él jugaba con sus manos, estaba nervioso y con miedo de que se enteraran de la verdad. Por un momento no supo qué decir sobre sus padres hasta que oyó la voz del maestro.
El hombre lo miraba de una forma extraña. “Puedes sentarte”.
Walter tomó asiento y miraba de vez en cuando al maestro.
Más tarde, Manuel term