Ante aquel rugido, ella obedeció. Parecía que él la observaba desde algún sitio.
—¿Quién es? Douglas, voy con las niñas...
La voz llena de pánico de Lilianne se filtró por los altavoces mientras miraba a sus hijas a través del espejo retrovisor.
Las pequeñas ya podían percibir la tensión en el ambiente.
El coche que iba detrás también aceleró.
—Nena, no te pongas nerviosa —la voz de Douglas sonó firme durante la llamada.
—Mantén la vista en la carretera, maniobra con cuidado en las curvas y sig