DAMIÁN
Cuando entramos a la empresa, todos nos observan. Estamos a punto de ingresar al ascensor de presidencia cuando una idea ronda por mi cabeza; aprovechando que la mayoría está regresando de almuerzo, recién ahí me doy cuenta de que el tiempo se me pasó volando.
—Quiero la atención de todos, por favor
—Damián, ¿qué se supone que haces? Todos nos están viendo. — No le digo nada y avanzo unos pasos con ella de mi mano; nunca más la pienso soltar.
—Buenas tardes con todos, seré breve. Ella es