NATHALIE
—¿Qué miras tanto, mi amor? —me dice mi esposo, tomándome por sorpresa; estaba tan embobada mirando las fotos que no me di cuenta de su presencia, Las iba a esconder, pero dije: ¿Por qué? Ya conoce todo de mí, como me dijo aquella vez y lo cumplió; conoce cada peca o lunar de mi cuerpo, Han pasado cuatro semanas desde que empezamos a amarnos sin miedo, sin prejuicios; nunca imaginé antes de ese momento que él había empezado a sentir todo eso por mí, Si mi niña de ocho años viera con quién se casó, no podría creerlo y me diría: ¿Cómo hiciste?
—Mira — Cuando las tomo en sus manos, se sienta a mi lado y toca mi vientre — Ahora ya sabes mi pequeño secreto.
—Mi cielo, están ¡Wow! No debiste callar eso, pero si mal no recuerdo y según el calendario que tenemos engrapado dentro del placar, déjame ver, hoy cumples cinco meses, así que es propicio; te dije que no me quiero perder nada que tenga que ver con nuestros hijos. Ellos saben que papá los ama como loco, ¿verdad, hijos? Lo sabí