NATHALIE
—Deberías decírselo
—¿Tú crees? No quiero ir sola. ¿Me acompañarías?
No sé qué tengo en la cabeza o qué tenía, porque justo ahora me estoy arrepintiendo, pero ya es tarde, ahora ya estoy rumbo a ese lugar; no debería, pero necesito que me diga en mi cara “Otra vez” que no me ama, que de verdad es cierto eso que no me recuerda.
—Fui muy pasado de la raya metiéndome donde no debía, lo siento; si gustas, nos detenemos y solo vamos a dar una vuelta.
Lo dice como si fuera fácil, como si el agarrar valor para meterme a ese auto y darle la dirección no fuera nada. Es psicólogo, se supone que debería decirme: "Tú puedes, vamos de una vez, el toro por las astas, pero, en cambio, me está diciendo para dar una vuelta.
—Sé que fue precipitado de mi parte, además de pedir que te involucres, pero me costó mucho tomar valor para hacerlo como para darme la vuelta y hacer de cuenta que nada sucede; no puedo simplemente irme, necesito
—Que te lo diga de frente.
—Sí, eso quiero.
—Más bien desea