DAMIÁN
Ahora estoy rumbo a casa, ¡por fin! Por un momento pensé que teníamos la peor suerte del mundo, pensé que tenerla lejos y en un estado delicado era como el último clavo al ataúd donde hace mi dolor.
—¿Cómo te sientes? ¿Por qué siento tu voz como apagada? Pásame con Nicolás en este momento
—Ha ido a hablar con el médico sobre los papeles de mi internamiento, Damián, tengo miedo.
En ese momento sentí morir, que todo se me venía encima, yo encerrado de manera estúpida e injusta y mi esposa en un hospital con la presión alta y en peligro de preeclampsia. No sabía qué hacer, me sentía un gato enjaulado. Pero la vida quiso que no sea por mucho tiempo no sé de donde salió o fue enviado del cielo, pero alguien tomó un video con su celular sobre los verdaderos hechos, no lo que ella presentó de que yo la intente violentar y una sarta de mentiras, sumado a eso el juez que estaba viendo el caso del incendio fue atrapado mientras tomaba dinero producto de un soborno, todo fue televisado gr