NATHALIE
—Ya nada me queda, estoy hecha un balón de fútbol de lo obesa y enorme que estoy— Solo me miro al espejo y veo a una mujer gigante a punto de explotar; parezco una ballena o una vaca.
—Entonces eres la gordita más sexy que han visto mis ojos, estás perfecta, amor, deja de preocuparte por esas cosas, mientras estés sana —dice al mismo tiempo que deja un casto beso sobre mi hombro desnudo, Como él está así, todo perfecto, guapo, apuesto y bello, no me entiende; yo estoy intentando ver qué me pongo y nada me gusta o ya nada me queda. Se pega a mi cuerpo; él está con la parte de arriba del suyo al descubierto, siento su piel pegada a la mía, así como esa erección rozando mi trasero, haciendo que mi deseo por que me haga suya despierte. Sus labios recorren mi cuello y pone sus manos sobre mi vientre; mirándome ahora al espejo, nos vemos tan lindos; se siente bien esto de ser una familia.
—Te dije que estoy gorda, ¿ves?
—Mi cielo, mírate y mírame, no estás gorda, es que tienes dema