DAMIÁN
Ha sido una de las semanas más terribles de mi vida; me llegó hasta el corazón que esos padres que perdieron a su hijo, se fueran contra mí, por ser uno de los socios que dio la cara; solo agaché la cabeza, no pude evitar pensar que podría estar yo en su lugar.
—¡Usted! Devuélvame a mi hijo, devuélvamelo; los ricos son así, no les importa la vida de los pobres, pero era mi hijo.
—Señor, él era nuestro apoyo; mientras cuidábamos a nuestro nieto, él ha quedado huérfano; aún no sabe que su padre ha muerto.
—Lo siento.
—¿De qué me sirve su lo siento, si con eso mi hijo no regresa de los muertos? Ojalá usted nunca sufra un dolor tan profundo como el que yo estoy sintiendo, ojalá nunca sepa lo que es perder un hijo.
Antes no me hubiera afectado, antes me hubiera dado igual las lágrimas de quien fuera, pero algo cambio, algo en mí es diferente y no lo puedo seguir negando, dolió ser parte de aquello que causo un dolor tan profundo en personas que, nunca he visto en mi vida, un niño qu