DAMIÁN
Ha sido una de las semanas más terribles de mi vida; me llegó hasta el corazón que esos padres que perdieron a su hijo, se fueran contra mí, por ser uno de los socios que dio la cara; solo agaché la cabeza, no pude evitar pensar que podría estar yo en su lugar.
—¡Usted! Devuélvame a mi hijo, devuélvamelo; los ricos son así, no les importa la vida de los pobres, pero era mi hijo.
—Señor, él era nuestro apoyo; mientras cuidábamos a nuestro nieto, él ha quedado huérfano; aún no sabe que su