DAMIÁN
—Damián, me confundes. ¿Qué sucede contigo? No digas que nada, porque no soy tan tonta, no soy ninguna cria.
Me pregunta y es aquello que no me sentía capaz de responder; doy vueltas en la habitación como si fuera un pájaro enjaulado, simplemente debo calmarme y no hablar demas.
—Voy a traerte un té de algo que encuentre para que te calmes, no estás bien.
—¡Peor voy a estar si no me dices qué pasa! No me trates como una niña pequeña; puede que seas mayor que yo, pero no eres mi padre. Yo