Al terminar lo mire muy seria, aun sintiendo el dolor en mis pechos,
—- ¿Quién está en el yate además de nosotros? he escuchado gritar a alguien —- le comente.
—-- Una sorpresa que tengo para ti, pero ya la verás cuando lleguemos a la isla, cada vez mi puta me deja más satisfecho. —-me dijo.
El yate atracó en la isla, bajamos Rasim y yo, cogiendo mi mano entrando en una especie de cabaña de madera donde no le faltaba de nada fijandome cuando entramos. Sin soltar mi mano, me hizo subir con él un