Al día siguiente cuando me desperté, me giré viendo a mi amo, con el codo apoyado en el almohadón mirandome mientras sonreía.
—- Buenos días mi esclava, ¿cómo has dormido? —- pregunto acariciando mi mejilla, quitando un mechón de la cara.
—- Muy bien mi señor, ¿necesita hoy algo? — pregunte.
—- Si, preparate que voy a hablar con mi padre, quiero que te lleve de vuelta con tus amigos — me dijo.
—- Señor ¿en serio? no se como podría agradecer si lo consigue —- le dije, sintiendo después sus labio