Al escuchar la voz de la prometida de Carlo, quise levantarme de la cama y meterme en el cuarto de baño, pero él cogió mis manos poniéndolas encima de mi cabeza sin temor a que fuéramos descubiertos. El siguio moviendose dentro de mi cada vez más fuerte, entrando y saliendo de mi cuerpo con facilidad, pues yo estaba bastante húmeda, y no se si fue suerte pero unos minutos antes de que su prometida entrara donde estaba la cama, Carlo se corrió dándome tiempo a mi a meterme en el cuarto de baño,