Capítulo 31. Parte 1
Diego:
A pesar del agotamiento tras una extensa cirugía de urgencia, me apresuro hacia mi consulta con la esperanza de encontrar a Antonella. No obstante, mi premura resulta en vano, pues lo único que hallo es a mi pequeño conversando con mi asistente; de ella, en cambio, no queda rastro.
—¡Hola, papá! —exclama Marcus al verme, arrojándose a mis brazos.
—¡¿Cómo está mi campeón?! —pregunto emocionado, correspondiendo a su abrazo—. ¿Te has portado bien? —añado, mirando a mi asistente, quien asien