Ezio despertó en medio de la noche sobresaltado. No estaba seguro del motivo, quizás una pesadilla, aunque no podía recordar que había estado soñando.
La luz de la luna entraba por la ventana e iluminaba toda la habitación.
Miró a Elaide que aun dormía imperturbable y se sintió más tranquilo. De sus labios salía un ligero ronquido y sus cabellos cubrían su rostro. Estiró la mano para hacerlos a un lado. Ella ni siquiera se inmutó ante su contacto. Debía de estar realmente cansada.
Un sonido