—Yo me hago cargo de aquí en adelante —anunció Leonardo entrando en la habitación—. Gracias por la ayuda.
—Está bien. —Se inclinó y les dio un beso de despedida en la frente a sus sobrinos—. Estaré en la cocina con Natalia.
Leonardo asintió y se sentó en la cama de Cloe para comenzar con el cuento. Los dos niños estaban en la misma cama, pero su padre llevaría al menor a su habitación cuando terminara de leerles su cuento.
Los pequeños se concentraron en su padre, pero podía apostar que no du