Capítulo 27 —Discusiones innecesarias
Geon:
Después de despedirme de Dana y quedarme con una necesidad casi física de besarla, llegué a casa con una sensación extraña en el pecho. No era solo felicidad. Era una mezcla peligrosa de euforia, ansiedad y algo que no estaba preparado para nombrar. Caminé hasta la puerta todavía con su imagen clavada en la cabeza: su sonrisa tímida, la forma en que me miraba sin darse cuenta, el modo en que su mano encajaba en la mía como si no fuera la primera vez.
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