Capítulo 26 —Mi príncipe coreano
Dana:
Seguía mirándome con esa mezcla de intriga y curiosidad que me desarmaba, así que le hice un gesto para que aguardara un segundo y cambié el modo del móvil de traductor a mapa. Busqué con rapidez el punto exacto y se lo mostré. Él se acercó para mirar mejor; lo hizo tanto que terminó casi pegándose a mí por la espalda. Con una naturalidad que me dejó sin aire, tomó la mano con la que sostenía el teléfono para moverla apenas y enfocar la pantalla.
Sentí una