Capítulo 18 – Ni en mis mejores sueños
Dana:
Cuando vi entrar a Geon al salón, fue como si todo se iluminara de golpe.
No era una exageración romántica ni una frase hecha. Algo en él tenía esa capacidad: llenaba el espacio sin esfuerzo, como si la habitación se adaptara a su presencia. Mi respiración se agitó al instante y sentí el latido acelerado del corazón, golpeándome el pecho con una intensidad que me obligó a tragar saliva.
No quería que se diera cuenta. No podía permitirme eso.
Así que c