Capítulo 10 – Horas extras
Narrador:
Ambos jóvenes rieron y pasaron una tarde muy amena. Conversaron de sus países, de costumbres, de pequeñas diferencias que a ambos les resultaban curiosas, y de lo mucho que Seúl tenía para ofrecer cuando se la miraba sin prisa. Dana se sentía liviana, como si por unas horas hubiera logrado olvidarse de normas, contratos y jerarquías.
—Ya se ha hecho algo tarde, Seo —dijo finalmente—. Debería regresar.
—Tienes razón —asintió él—. Las horas pasaron volando y el