Al ver lo que su jefe intentaba ocular con vehemencia, Jenna supo de inmediato que Noah le estaba dando las respuestas que necesitaba y solo entonces una idea, para nada descabellada, cruzó por su cabeza. Lo vio sentado, rojo y completamente avergonzado; sin embargo, ella no dijo nada, solo continuó con su trabajo, fingiendo que no se había percatado de nada, mientras de cuando en cuando lo veía y sopesaba la posibilidad que pasaba por su cabeza.
«Se supone que no le funciona nada de la cintur