Las expectativas que Jenna tenía en el sexo para con él, eran bajas, muy bajas a decir verdad, pero ella no estaba ahí para pasarla bien sino para fingir que la pasaba bien a cambio de beneficios, como siempre.
Se dejó besar mientras las manos de Noah recorrían su cuerpo en caricias tiernas que la verdad fuera dicha, le estaba gustando y mucho. Había algo en el toque que infligía Noah que resultaba adictivo, tanto que se sintió caliente al cabo de solo un par de minutos.
Las palmas del hombre a