Jenna estaba a punto de estallar y más cuando sintió sus dedos estimular su sexo, justo en ese lugar que tanto placer daba a las mujeres. Frotaba su clítoris a tal punto que ella estaba por derrumbarse sobre él.
Cuando lo escuchó farfullar una maldición y apretarla contra sí supo que había terminado y ella solo necesitó eso para dejarse caer completamente rendida sobre el pecho de Noah, quien para ese momento seguía apretándola y gruñendo.
Fue el orgasmo más intenso que ella había tenido en s