Mundo ficciónIniciar sesiónEl resto de la clase no las pasamos en silencio, pero no por eso Lian deja de molestarme pues no deja de pincharme con el lápiz o de pisarme el pie, y yo trato con todas mis fuerzas de prestarle atención a la maestra y de no golpearlo en la cara. Me arrepiento de haber dicho que no me molestaba ser su compañera.
Una hora y media después la campana suena avisando que es hora de almuerzo y todos comenzamos a recoger nuestras cosas para irnos.







