Davina estaba muy acongojada, su cara mostraba sufrimiento, aunque no podía derramar lágrimas, en cuanto notó que Dragos la veía no lo podía creer, dio una exclamación y puso la mano en la mejilla de su hermano mayor.
—Dragos, regresaste.
Dragos tenía su piel absolutamente momificada, necesitaba sangre urgentemente.
—Davina, viniste —musitó Dragos de manera entrecortada, su boca estaba seca como un desierto.
—Te pondrás bien, necesitas sangre —Davina se levantó y se movió como un r