—Acabo de subir las escaleras —mentí con una sonrisa forzada.
—Amiga, si sabes que no eres buena en algo, no lo hagas —respondió con ese tono entre bromista y protector.
—Sí, sí, ya no lo haré —seguí el juego.
—Me refiero a que no sigas mintiendo —replicó ella rápidamente.
—¿Por qué todos parecen conocerme tan bien? —Respondí en tono de broma, aunque un poco frustrada.
—¿Todos? ¿Quién más te conoce como yo? —Diana alargó las palabras, claramente oliendo algo interesante.
Decidí desviar la conver