—Señor Cruz, la cabeza de Oscar tiene un poco de hinchazón. No parece grave, pero por precaución, lo mejor es llevarlo al hospital para un examen más detallado.
—Encárgate de eso —ordenó Sebastián.
—Bueno, cariño, ya escuchaste. Oscar está bien, ¿podemos irnos ahora?
—Está bien, vámonos.
Le despedí a Sebastián antes de salir con Diana del hotel.
En el estacionamiento subterráneo, me dirigí hacia el lado del conductor. —Yo manejo.
—¿No escuché mal, verdad? ¿Acabas de decir que vas a manejar?
Dian