Capítulo 235
Diana se exaltaba cada vez más. Si Juan hubiera estado delante de ella, ya le habría dado una bofetada.

—Siempre te preocupas por mí y no dejas que me pase nada malo.

El tono claro de la voz de Diana era la melodía más hermosa del mundo. Sentí una calidez en el pecho, y mis ojos comenzaron a humedecerse.

—¡Es que eres mi tesoro! —Diana empezó a calmarse—. Esto pasó en Capital Montezuma, ¿Sebastián no hizo nada?

—Esto ocurrió bajo su vigilancia. Si no hubiera hecho nada, cualquiera se atrevería a
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