La verdad es que no es tan simple.
Aunque crecí mimada por mis padres, siempre me enseñaron a no ser una carga para los demás, a no pedir favores innecesarios. Esa es la razón por la que suelo rechazar ayudas, no por cortesía, sino por no querer incomodar a otros.
Por supuesto, con personas cercanas, como Diana, me permito ser un poco más dependiente.
Diana me miró pensativa. —Y si no pasas la entrevista, ¿qué harás? ¿Vas a tomarte un descanso?
—¿Yo? ¡Para nada! No soy de las que se rinden fácil