Capítulo 40

Cuando Mayra abre los ojos, aún está desorientada, lo primero que ve en una ventana oscura, segundos después se da cuenta de que está dentro de un auto, atada. No tiene idea de cuánto tiempo ha transcurrido desde que perdió la conciencia. Pero debe de ser mucho, pues ya es de noche.

—Despertaste pronto, cariño —. Le dice Valentino.

Lleva la vista a un lado y puedo verlo con su sonrisa est&ua
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