Mundo ficciónIniciar sesiónEl juicio continuo, el abogado Altamirano hablo por última vez, antes de que los miembros del jurado se fueran a deliberar sobre la condena que merecía el doctor Figueroa.
—Si bien Barreto tenía la fuerza y el poder de hacer lo que quisiera con solo chasquear los dedos, y él tenía las mejores ideas. Una combinación perfecta que los llenó de dinero por muchos años. Lo único que le importaba era la fortuna que amasaba en cada operativo. Para no seguir con ese problema de






