Esa misma noche, luego de que Makya y Noé terminaran sus asuntos con el Alfa, Tarren llamó a su loba Omega a nuestra habitación. Ella nos vio con recelo, antes de que Tarren le contará mis sospechas de embarazo y le pidiera revisarme para confirmarlo, ya que ella era lo más parecido a un médico allí.
Al escuchar todo, Makya me miró sin creerlo.
—¿Realmente piensas que esperas un hijo? Sabes bien que es imposible.
Apreté los labios desde la cama. Ella no sabía sobre Diane y su embarazo, un em