En el estudio del segundo piso, el aire se tornaba denso, cargado de secretos y tensiones no resueltas. La matriarca Villalba se acercó lentamente hasta quedar un poco más cerca y de frente hacia Alejandro, como si mirándolo de cerca buscara un punto de apoyo para sostener lo que acababa de escuchar. Luego lo miró de nuevo, con una determinación que apenas temblaba.
—Si en algo puedo redimirme, Alejandro… —dijo—. No solo contigo, sino también con Elena. Si aún hay una pequeña puerta para enmend