El vapor caliente envolvía el cuerpo de Elena mientras el agua se deslizaba por su piel. Con los ojos cerrados, dejó que el calor la reconfortara, aunque su mente no tenía descanso. La conversación con Camila Villalba seguía resonando en su cabeza. Había logrado lo impensable: convencer a la matriarca de los Villalba de hablar, de traicionar a su esposo, de dar el primer paso para su caída. Pero eso solo era el inicio. La gran tormenta estaba por comenzar. Y lo que se venía podría ser demasiado