La expresión de altanería de Damiana se transforma en una de incomodidad en un segundo, haciendo que Lucie sonría con suficiencia.
—Armand… —se le escapa en un susurro.
—En mi empresa tú no das órdenes ni tratas a mi personal como si fueras mejor que todos, ahora dime, ¿qué haces aquí? —sisea la pregunta y Lucie sabe que está cabreado, así que reacciona.
—Señora Lorena, ¿podría ir al área de diseño para llevar estos documentos? Ellos ya saben qué hacer y de paso se puede ir a su hora de almuerz