ELENA
Nunca pensé que la calma antes de una tormenta pudiera sentirse así: silenciosa, espesa… como si el aire mismo supiera que algo está por romperse. Desde el ataque, la mansión parece otro lugar. Guardias en cada pasillo, miradas tensas, radios encendidos todo el día. Y, aun así, lo único que mantiene un latido constante en este caos es Damond… y la forma en que me mira ahora. No como una carga. No como una víctima. Si no como alguien que eligió quedarse en su guerra.
Hoy, me lleva al área