Nos abrazamos bajo el agua caliente. Me sentí agradecida, completamente agradecida por todo lo que tenía: una familia, amor... Y Theo Casanova.
Aquella noche cenamos los cuatro en la terraza, como hacía tiempo que no hacíamos. A pesar de todo, mi padre estaba bien. Mostraba fortaleza y esperanza de encontrar pronto un donante. Aunque trabajaba desde casa, de vez en cuando iba a la empresa para arreglar las cosas en persona.
Theo, por su parte, aunque había alquilado un piso e instalado un cuart