Su no-mujer

Theo volvió y se sentó en el banco, apoyando la cabeza en la tapicería y evitando mirarme. Me di cuenta cuando se aflojó un poco la corbata y parecía tenso.

- I... Pensé que ya lo había hecho... Incontables veces. - Seguía mirando al frente.

- No... Nunca había besado. Llegué un poco tarde a esto.

- Pedí ayuda... Porque pensé...

- Si hubiera sabido qué hacer, no habría

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