Mundo ficciónIniciar sesiónLo siguiente que recuerdo es que me estaba duchando por segunda vez en menos de una hora. Gran Gato me observaba a través de la ventana de cristal, pareciendo comprender lo que me estaba ocurriendo.
Abrí la puerta de cristal y le invité a entrar:
- Eh, Gran Gato, ¿te apetece una ducha?
Me ignoró por completo, volvió la cara e hizo ademán de marcharse. Corrí y lo cogí de la correa, encerrándolo conmigo.







