Me desperté con la puerta del dormitorio abriéndose, arrastrándose sobre el suelo irregular, haciendo un ruido infernal. Abrí los ojos con dificultad, aún somnoliento. Me incorporé rápidamente al ver la cara de Daltro.
Puso al bebé sobre mi cama y dijo, con aquella voz aterradora que siempre me asustaba
- Cuida del bebé. Tengo que trabajar.
- ¿A qué hora volverás?
- ¿Tienes una cita? - ¿De vuelta a tu castillo encantado con un coche rosa en el garaje?
- Este es mi castillo. - Me burlé.
- ¿Qué q