Él se guía en la tarima a punto de hablar a la gente. Mi corazón alterado por lo que iría a hacer.
—Buenas tardes. —Se mostraba alegre, se ve un ser iluminado, en la mesa principal donde se sentó mi familia, también se sentó el padre Gabriel—. Les agradezco a cada uno por asistir a mi boda con esa bella mujer. —Me señaló—. Diré unas palabras, la verdad me tomaré varios minutos por dos razones. La primera, acaban de hacer el hombre más feliz de este mundo y no lo merezco.
» Solo les diré que, de