Después de las vacaciones reconfortantes en Colombia con mi familia en el eje cafetero, la pasé jugando con mis dos sobrinos, estar en ese lugar campestre, rodeados de esos bellos cafetales, me ayudó mucho.
No dejé de pensar en Patricia, en cada pueblo al que íbamos le fui comprado detalles a lo loco. Sé qué era tonto, pero me calmaba un poco, espero que esté usando la pulsera en oro blanco que le compré con una frase oculta en las letras de varios tonos de azules, a simple vista son letras, y