Verónica llegó con el hijo de Patricia, Amín ingresó por la puerta en brazos de mi mujer, la madre lo esperaba al lado de Máximo, pero fue abordado por su abuela, que al verlo lo bendijo y le dio cuatro besos. Al llegar a los brazos de su madre me di cuenta de que el bebé tenía el rosario de Alfredo, la madre también lo reconoció.
—¿Y esto? —preguntó Máximo.
—Es un regalo de mi parte. —mintió Verónica, era la segunda vez que la veo mentir de esta manera—. Para que lo proteja.
—Gracias.
Patricia